México sí puede ganar la Copa de Oro, pero con su mejor selección. Habría sido más sensato llevar a la que perdió ayer a la Copa Confederaciones a hacer lo que hizo la mayor y que aquélla hubiera jugado la Copa Oro. La derrota de ayer era una página de antemano escrita. Y no es que esa selección haya sido muy mala, pero no tenía -se vio desde el primer partido- el nivel necesario para levantar la tercera Copa Oro consecutiva.
Si algo hay de bueno en esto, es que no resulta demasiado vergonzoso perder contra Panamá. Habría sido peor ver la detestable sonrisa de Donovan celebrando su triunfo en la final.
Lo que me resulta extraño es que no hayan señalado ya la puerta trasera al Chepo. Recuérdese que a Hugo Sánchez y a Eriksson por menos de esto los echaron sin contemplaciones.
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