En los últimos tiempos se ha venido debatiendo mucho si es necesaria o ya debería de quedar atrás la mano dura en la aplicación de la justicia. Aquellos que no se atreven ni a matar a un pollo, opinan que no tenemos porque rebajarnos al mismo nivel que los criminales, que si ellos asesinan la sociedad tiene que responder con un intento de rehabilitación y un encarcelamiento en condiciones humanitarias. Si se les habla de la prisión perpetua o de la pena de muerte se vuelven intransigentes y es imposible hacer que cambien de postura. Sin duda los horroriza un homicidio, pero no porque se muestren consternados éstos dejan de ocurrir en las calles y las victimas son tanto delincuentes como inocentes desafortunados.
Hay quienes consideras inadecuada la pena de muerte porque dicen que los criminales no le temen a ésta. Habrá unos que si, otros que no, pero es no tiene la menor importancia. Si un criminal encuentra el castigo a su crimen parado estoicamente o gritando por piedad eso es lo de menos, lo importante, lo únicamente importante, es castigarlos.
Cuando en una nación se implanta un régimen militar que condena a muerta a todos los que no simpatizan con él, sin duda tal cosa no puede ser menos que abominable. Pero cuando en un país con instituciones y libertades es capturado un criminal capaz de las más viles atrocidades y en un juicio con todas las garantías se demuestra su culpabilidad, ¿qué tiene de malo sentenciarlo a muerte? Por el contrario eso probaría que la sociedad se sabe defender y que es firme en su afán de proteger a la gente honrada y de buenos sentimientos.
Sin duda hay que tener carácter y ser inconmovible para aplicar la dosis más conveniente de justicia de acuerdo al caso. Las personas débiles y sentimentales siempre pensaran que un asesino entiende con un jaloncito de orejas. La realidad es que a los peores criminales, de cualquier clase social, debe de tratárseles con la mayor dureza posible, y no tanto para que los demás se amedrenten, sino para que las victimas no empiecen a olvidar que la palabra “justicia” significa algo.
Como vamos es probable que año con año puedan irse promulgando leyes mas blandas, mas acordes a la opinión de aquellos que abogan por los derechos humanos, el respeto a la vida de los criminales y tantas otras tonterías, pero, a pesar de todo, los delincuentes no parecen tener deseos de bajarle a la intensidad con que hacen daño. Lo único que la sociedad consigue al pretender tratarlos como a chiquillos traviesos, es que se burlen de lo idiota que ésta es.
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