Es raro que
un candidato a presidente de su país, durante la campaña, no publique un libro.
Y se dice que también es raro que un candidato sea el autor del libro que
publica, lo cual tiene mucha lógica.
Probablemente
habrá algunos políticos, poquísimos, pero algunos, que tengan las neuronas que
se requieren para escribir un libro, pero en una campaña no se trata de que sea
capaz de hacerlo, sino de que el libro viene a ser una parte de la campaña
misma, y en ella intervienen muchísimos factores.
Detrás de
un político que quiere ser presidente, es la medida de lo grande y corrupto que
sea el país, siempre habrá más políticos, uno o varios partidos, líderes
sindicales, empresarios y varios señores más oscuros de Voldemort que querrán,
y podrán, supervisar cada uno de sus movimientos, por lo tanto el candidato no
tendrá la libertad que pudiera pensarse para escribir un libro con sus ideas. Todos se lo van a querer revisar para ver si no está incurriendo en algunos errores o perjudicando indirectamente a uno de ellos.
O poniéndolo
de una manera más sencilla, si a un político le escriben los discursos, ¿por qué
no habrán de escribirle los libros? Lo más razonable es que mientras el fulano
se ocupa en estrechar manos y regalar sonrisas, un grupo de expertos se dedicarán
a escribirle su libro, revisando todos los detalles para que ese baño de
intelectualidad no termine siendo una metedura de pata. El candidato lo
presentará como suyo… y tal vez también lo leerá.

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