No es por
hacer votos a favor de Andrés Manuel, no es su ideología lo que un país necesita
para progresar, pero sin duda lo es para que el Estado consuma dinero de manera
alarmante, para que nos llenemos de instituciones poco productivas y muy dadas
a gastar, para que se espanten los inversionistas, para que los sindicatos
ingobernables tomen más fuerza y para muchas otras cosas nada agradables si
pensamos con sensatez.
Pero en
fin, aunque no comulgo con la izquierda, es raro que siendo México un país muy
de izquierda no gane la izquierda. El Distrito Federal es una entidad
completamente izquierdista. El los estados del sur, donde el número de hijos por
mujer aún es enorme y el desempleo un mal imperecedero, la mentalidad
izquierdista predomina. En el centro y norte ya la cosa cambia. La gente ya
sabe lo que significa un empleo que exija mucho pero bien pagado, son
respetadas, aceptadas y esperadas las empresas que pueden cambiar la vida de
muchos.
No obstante,
aun en el norte, los estudiantes que no saben todavía cómo funciona la economía,
son de izquierdas, la gran mayoría de los mexicanos, en resumen, son de
izquierdas, sueñan con un presidente de izquierdas, sueñan también con un
Estado enorme que todo lo solucione con varita mágica. Pero extrañamente en las
dos últimas elecciones presidenciales, en las que la izquierda ha presentado un
candidato sólido, éste ha salido perdiendo.

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