martes, 23 de febrero de 2010

Hay quienes se empeñan en que otros no sean libres


Es difícil entender la mentalidad de quienes tienen como prioridad evitar el ejercicio de la Libertad por otros considerando que eso les ofende. No importa que el tiempo pase, siempre habrá un motivo que mortifique a las mentes retrogradas y prejuiciosas porque otros viven libremente. Por desgracia muchos no entienden que la Libertad es la hermana gemela de la Felicidad y si se evita la concepción de la primera la segunda muere en el parto.

Durante muchos años en nuestro país se trato de evitar la libertad de cultos. La Constitución mexicana de 1857, que se preciaba de ser el primer parto de la Libertad en nuestro suelo, carecía de un articulo que permitiera a cada quien profesar lo que le viniera en gana. Las secuelas de la Inquisición pesaban todavía en las débiles conciencias, fue lo que pensaron y siguen pensando muchos. La realidad es que lo que evitaba una reforma tan necesaria era la estupidez que padecían muchos legisladores y que heredaron a otros sin que sean precisamente sus descendientes.

En la actualidad la controversia es si los homosexuales tienen o no el derecho de casarse. ¿Desde cuando es un derecho de otros decirles lo que tienen que hacer?, ¿qué acaso no tienen que gozar de los derechos fundamentales como cualquier ciudadano? Sus preferencias no los harán jamás moralmente inferiores al resto. El hecho de que los conservadores se opongan a su unión legal no les impedirá que vivan juntos. En realidad lo único que se hace al legalizar el matrimonio entre ellos es permitirles realizar los mismos tramites que puede hacer una pareja heterosexual.

En la controversia que va pegada a esta anterior no puedo opinar con la misma convicción de igual forma. Es decir, el derecho de una pareja homosexual a adoptar niños. Y no lo hago por la sencilla razón de que desconozco que tan factible sea para la educación del niño ser hijo de una pareja homosexual. Porque, mal que bien, la educación compartida por un hombre y una mujer es la que sabemos que funciona, no siempre como quisiéramos pero qué se le va a hacer.

Aunque si puedo decir que la estancia de un huérfano es un orfanato -sabemos por la abundancia de casos- puede ser aterradora. El Estado, que para variar en eso tampoco sirve, está cercas de pedir a los aspirantes a padres su árbol genealógico. Es imposible que suficientes familias cumplan con los requisitos de la solvencia económica que pide el Estado para entregarles un niño. Están olvidando que la mayoría de los niños en nuestro país son criados con escasez, pero no por eso su familia puede estar impedida para darles el cariño y transmitirles las cualidades morales que requieren.

Y siguiendo con las controversias que se han desatado en estos tiempos, pasó a la que ha generado el aborto. Qué las mujeres son dueñas de su cuerpo y tienen todo el derecho de decidir que hacen con él no me queda duda. Pero como ser humano que soy no puedo negar mi desprecio por el daño causado a otros, sobre todo a los más indefensos. Curiosamente en nuestro país no existe la pena de muerte para los criminales más despiadados, pero si para los niños indefensos que aún no han cometido ningún crimen. Mucha gente se pregunta ¿desde que etapa es crimen un aborto durante el embarazo? En esto podemos abundar mucho. Y puede haber diversas opiniones que podemos tomar con seriedad. La mía es que no es malo sino inteligente el uso de métodos anticonceptivos, y si se convierte en un crimen, sobre el cual jamás cambiaria mi opinión, cuando sacan al indefenso niño pieza por pieza.

Hay quien me debatiría diciendo ¿para que traer al pobre niño a sufrir? Le respondería sin pensarlo que matándolo desmembrando su cuerpo dudo que sea la mejor forma de evitarle el sufrimiento. Otros podrían decir que en las primeras semanas el aborto es solo ir un poco más lejos que con la píldora del día siguiente. Eso siempre generara debate, pero creo que lo más conveniente es actuar con responsabilidad, los embarazos se pueden evitar y no hace falta ser demasiado inteligente para poder hacerlo, y siempre será mejor evitarlos que interrumpirlos.

Ya entrado en libertades discutidas no puedo dejar pasar la prostitución. Quien la ejerce, tiene todo el derecho: es una forma de ganarse la vida de personas que, en algunos casos, tal vez no han logrado encontrar otra. Hay quien dice sin conocimiento de causa que no debería de existir, pero finalmente la repugnancia, la depresión en algunos casos y el asco que puede provocar el cliente, solo lo experimenta quien se prostituye, y merece por lo menos el respeto a la forma de vida que lleva, que ya aguantar semejantes cosas tiene su merito.

No es que yo considera correcta la promiscuidad o la prostitución. Pero si ejerciendo su derecho a la libertad algunas personas son infelices, quitándoselos es totalmente seguro que todas lo serian. Es muy cierto que entre mas cultivada esté una sociedad mejor provecho obtendrá de sus libertades, pero no porque no lo esté otros tienen derecho de condenarla a la esclavitud.

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