La senadora
panista, Mariana Gómez del Campo, demuestra que se gana con el sudor de su…
frente la fortuna que los contribuyentes le pagamos religiosamente cada mes. Ignoro
si para sus compañeros de partido su actitud es una negligencia y una falta de
respeto al recinto legislativo y a los contribuyentes, pero estoy seguro de que
para los miembros del PAN, el partido de Dios en México, lo que hizo es, antes
que nada, ¡pecado!
Mientras una
goza del amor en horas de trabajo otra mata el tiempo divirtiéndose. A la senadora
Layda Sansores la reforma laboral que se discute actualmente en el Senado no le
importa gran cosa. Para ella, que ya está grandecita, lo importante son los videojuegos,
y se dedica a jugar, quizás porque cree que para eso se le paga.
Yo propongo
que estas dos señoras sean elevadas una a presidenta y la otra a vicepresidenta (sí, ya sé que no existe el cargo pero puede crearse), porque ellas hacen lo
que todos los políticos mexicanos; su trabajo les importa un bledo y únicamente
desean cobrar su sueldo, pero a diferencia de los demás, son sinceras y no lo
ocultan, y tanta honestidad merece un premio.


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